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viernes, 29 de junio de 2007

ALEGATO ECOLOGISTA. (EL AULA DE LA NATURALEZA)



Durante siglos Occidente se ha mantenido de espaldas a la Naturaleza, quizás hoy empecemos a mirar de otra manera esta realidad. Los movimientos ecologistas afloran y llegan en ciertos casos a gobernar sobre grandes países, véase el caso de Alemania, donde los verdes llegan ya a ser tan importante que durante años han dominado carteras de gran calado.No hablemos de los países Nórdicos donde son ya casi una forma nueva de vida, el respeto a la naturaleza y todo los que les rodea convive en armonía con el hombre.

Este pequeño alegato a lo que debiera ser la normalidad desaparece cuando se atenta contra la comodidad humana, los países que nos denominamos del primer mundo nos damos cuenta que la palabra ecología es muy bonita vista desde un confortable sillón y viendo nuestra televisión o escuchando nuestra radio mientras conducimos, pero se vuelve muy incómoda cuando necesitamos utilizar los posibles recursos que están a nuestro alcance, para lo que es necesario "cargar" contra la Naturaleza para mantener este estatus.

Bien, este sentido está girando en la actualidad hacia Oriente, donde países como China, Corea, y desde hace ya bastante tiempo en Japón la boragimen productiva ha llegado de una manera radical. Espero todo este derroche se haga de una manera sostenida ya que es verdad que la tradición en esta zonas les llega de sus ancestros. No obstante la avaricia humana quedará a prueba sin duda y veremos prontamente quien ganará este enfrentamiento de formas de ver la realidad.



Toda esta reflexión no es óbice para reparar en la increíble fuente de sabiduría que podemos encontrar en la Naturaleza, solo estudiando directamente sobre ella encontraremos los parámetros necesarios para aplicar sobre nuestros Bonsáis, dotarlos de credibilidad que añadida al ingenio harán posibles obras que nos embarguen y a la vez motiven a quien los vean.

Por todo ello se hace necesario el estudio directo sobre la Naturaleza, sobre los parajes y sobre los especímenes, en cada zona se posibilitará el razonamiento estético de cada uno de los estilos que estudiamos de una manera pueril y simple sobre papel. El resumen es claro: El principal aula es la Naturaleza.

martes, 26 de junio de 2007

AUTOR EN EL TIEMPO

La mayoría de la obras de arte, en cualquier lugar del mundo, se componen y terminan en un cierto espacio de tiempo. Cierto es también que en ciertos casos es difícil elegir ese momento final, teniendo en cuenta el sentido de perfección o de satisfacción personal al acabarlas.


El caso del Bonsái puede ser uno de estos casos más especiales al que por su propio material de partida, el árbol, no deja de cambiar nunca su aspecto físico debido a su crecimiento y a los distintos factores que lo rodean: clima, Plagas, acontecimientos físicos...


Otro de los factores importantes es el cerámico. La obra como tal queda finalizada durante su cocción, pero en el caso del bonsái no se reserva como pieza en un museo, ni quizás en un sitio preferente de una suntuosa vitrina, sino que se ve sujeta a cambios propios del cultivo y exposición del árbol. Forma parte del sentido del bonsái. Árbol en maceta, parte irrenunciable de la obra y , en muchos casos, con un valor artístico superior al árbol. El paso del tiempo le confiere una patina que la dota de una de las cualidades más apreciadas en el mundo del arte japonés. En ella además se aprecian todas las cualidades estéticas del arte Zen. Igual de reconocidas en el árbol como en la maceta.


Es claro que el árbol es solo naturaleza en el momento en el que el artista decide colocarlo dentro de una pieza cerámica, es modelado y cultivado durante años, quizás por varios artistas. Pero ¿Que ocurriría si esta pieza perdurara durante muchos años? ¿Se perdería la mano o las manos de los autores?...¿Tendría entonces la idea de autor algún sentido?


Creo que en este momento el bonsái trasciende como mera pieza y vuelve a su naturaleza. Está sobre los autores, llegamos al caso de un Super Bonsái u Obra maestra. Sin embargo, aún en estos casos, sigo pensando que la mano del autor continua de alguna manera evidente, desde luego el primer modelaje queda de base. Otra cuestión puede ser el grado de naturalidad que quede en la obra.. Quizás muy en función del acabado primero. El verdadero bonsaista debe buscar, en mi opinión, ese acabado natural que quedará tras el paso del los años. Forma y estructura pueden ser también el punto fuerte sobre el que basar esta idea de autor.


Premisa importante es la de considerar al autor con la suficiente entidad para dejar su impronta sobre la obra. Si carece de ella dificilmente conseguiremos distinguirla e incluso se difuminará rápidamente en el tiempo.


Vivimos en la era de la información y por lo tanto nuestros canales facilitan mucho la posibilidad del conocimiento de muchos y variados artistas y sus obras. Esto corre a nuestro favor pero a la vez no nos permite, en muchos casos, poner a prueba todo lo dicho anteriormente. En mi opinión solamente el tiempo y la vida del bonsái nos dará o quitarán la razón.