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miércoles, 1 de junio de 2011

Valor de la Cerámica Japonesa

   En el conjunto de las artes Japonesas, la cerámica representa un papel importante. Primero como arte en sí y como soporte de otras en un segundo lugar.

   La cerámica aparece en las primeras etapas evolutivas del hombre y como respuesta a una necesidad básica, la de tener un útil para alimentarse.
Posteriormente mágica o religiosa. Bien  acompañando en el último viaje al difunto y como señal de distinción hacia él o como fetiche para pedir a los dioses.

   Como opino en varias de las entradas anteriores, para mí el ideal de belleza entre oriente y occidente es radicalmente distinto.
   En el caso de la cultura japonesa prima la Naturaleza y la Asimetría, de alguna manera aprecia la imperfección, por cercanía al fenómeno usualmente natural. Sin embargo en Occidente observamos con más agrado la simetría ; quizás como algo más cercano a nosotros mismos. La "perfección simétrica". Se da más en animales superiores, como el hombre.

   Todos los seres vivos llevamos descritos una serie de parámetros en nuestro código genético que en ausencia de fuerzas externas dan una apariencia bastante uniforme con respecto a los demás. En el caso de los árboles esta secuencia hace que toda las ramas, por ejemplo, salgan con un ángulo determinado, y en cierta cantidad en cada especie. El hecho de la aplicación de estas fuerzas llevan a rotura de ramas, volcado de troncos, mayor o menor altura, etc...
 Los distintos estilos, en Bonsái, pretenden se una representación de este hecho en la Naturaleza.

   Sin embargo, en contra de este gusto por la imperfección, tengo que objetar que el hecho de la existencia  de la  perfección es más escasa pero también real. Por lo que pienso que lo justo seria observar ambas realidades y realizar obras en ambos estados, si prejuicios.

   En cuanto a la cerámica japonesa, la reina de las realidades es la imperfección. Este hecho acerca la obra a una autenticidad manual. Forjada por la mano del hombre y por todo lo que rodea al artista en ese momento. Así mismo ese espacio de tiempo en el que se realiza la obra es único.

   Por eso el valor a los acontecimientos puntuales que se producen sobre la obra durante todo el proceso de modelado, barnizado (si corresponde) y forjado en el horno, son tan importantes para el amante de la cerámica japonesa.  Este amor a la inmediatez y sus resultado estéticos son también el reflejo de la cultura budista y Zen , al Datsuzoku o libertad de acción.
    Los llamados "Kesikis", o "Happy accidents". Que varían dependiendo de las zonas, estilos u hornos en los que se forjan, son el resultado de todas esas reacciones puntuales que producen algún elemento estético "anormal o diferenciado" sobre el elemento cerámico. En ellas pueden reflejarse pequeñas roturas, llamaradas, colores o imperfecciones y marcan el carácter único de cada obra.

Por último, como amante de la cerámica japonesa , me gustaría recomendar para ampliar conocimientos y entrar de lleno en este fantástico mundo la web del Sr. Robert Yellin : E-Yakimono.Net.
Me parece un sitio espléndido. En él he aprendido y disfrutado mucho de este magnifico mundo.
Robert es gran divulgador y amante de Japón y lleva mucho años afincado allí.

Revisado 04/01/2022

lunes, 16 de mayo de 2011

MONUMENTALIDAD Y BONSÁI.

La vida de todo se vivo pasa por varias etapas: Nacimiento, juventud, madurez, senectuz y muerte. La vida está marcada por el paso del tiempo. Esta impermanencia queda patente en el sentimiento estético japonés de una manera muy marcada:  Mono-No-Aware ó sentimiento de delicada melancolia que puede derivar de una profunda tristeza al sentir hondamente la belleza caduca de todos los seres de la Naturaleza.

En el caso del Bonsái desde sus primero tiempos queda latente en la esencia de su diseño.Buscar representaciones cercanas al último estado en la vida del árbol. Se me ocurren varias explicaciones y, sinceramente, no creo que nada complicadas. Quizás ese sentimiento heroico tan enraizado en la cultura guerrera del samurai, quizás el aire místico  y sabio del monje ó tal vez el  respeto a la sobriedad y a la simplicidad de la senectud. Bueno cualquiera de ellas podrían valer, y seguro que muchas otras con igual aproximación.

Aún recuerdo un detalle que me impactó bastante durante la visita que hice ,hace ya algunos años, a la casa del maestro Masimo Bandera. La del estudio del árbol durante su época joven . La imagen del maestro repasando un libro en la que aparecían los esquemas básicos de cada una de las especies, de su porte en el estado Monumental. Estado en el que como me indicó era aquel en el que la especie se encontraba en su apogeo y vitalidad máxima. En la edad adulta, pero justo tras su juventud.

Interesante conversación en la que me hizo llegar su excelente idea. ¿porque no hacer bonsái en ese estado? ¿porqué no hacer bonsái en el apogeo de la especie? Evidentemente tarea bastante compleja. Por varios motivos. Primeramente hay que dominar la estética a niveles exigentes. Porque como discernir de valores como la simplicidad o la austeridad ¿y la asimetría? ,¿como representar estos aspectos en una árbol joven?  Verdaderamente apasionante. Todo un reto.

Y que me dicen del cultivo. Cómo mantener todo el ramaje con garantías, la miniaturización, las proporciones, el vigor...

He de confesar que en este sentido siento muy próxima esa idea, y que maestros como los de vanguardia puedan  tener la llave para su estudio y realización con seriedad. De hecho, ya vi algunas obras del maestro en esta dirección y son fascinantes. Una importante vía que abre nuevos caminos a diseños naturales y llenos de vida, una nuevo canto al vigor de las especies.