Este ideal esta relacionado con nuestra historia y cultura además de nuestros sentimientos básicos vitales.
La simetría remite a la juventud; la multiplicidad al vigor y fuerza de la vida. En definitiva, estos patrones van ya impresos en nuestro código genético y nuestra memoria social.
La diferencia entre la nuestra y la Oriental estriba en el poder de crítica y de apertura hacia sus distintos valores.
Precisamente las ideas bipolares como el Ying-Yang o vacío-plenitud enseñaron en oriente a la búsqueda de la realidad como resultado crítico de dos circunstancias; aparentemente contrarias. Aunque no lo son, se complementan, son dos caras posibles de la realidad.
En Occidente el paso crítico ha sido anulado cada vez que ha sido necesario por el poder establecido en cada momento. Primariamente como discurso fatalista entre el bien y el mal; bases establecidas por filósof
Es solo a final del S. XIX cuando se dan las condiciones necesarias, surgen movimientos que cuestionan estos principios básicos en nuestros ideales estéticos.
Dadaísmo, Cubismo, Impresionismo, surrealismo, Arte Abstracto…
Bueno, en verdad hablo de meras expresiones artísticas.
¿Cómo aplicar este ideal de belleza occidental, o más allá, el de belleza universal a este fantástico mundo?
A mi modesto entender la solución puede estar la combinación de dos factores:
Me queda como duda la posibilidad de aplicar estas ideas también a la parte cerámica de la obra, me refiero a la de trasgredir en cierta medida su aspecto estético, que aunque siga guardando los valores estéticos Zen quede marcado también el carácter occidental.
Para finalizar, esta idea de Naturaleza-Autor no es una creación propia de un momento de agraciada lucidez, y es conocida dentro del mundo del arte-bonsái como VANGUARDIA.







