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martes, 2 de octubre de 2007

Vacío.

Cuando en los albores de nuestra civilización aparece un grupo de filósofos interesados en la naturaleza y las normas que la rigen (filósofos de la physis –Naturaleza-). Colocamos como base lógica la del estudio de los principios generales naturales como primer peldaño dentro del conocimiento humano.
Para el hombre existe una gran relación con todo lo que le rodea e intenta dar una explicación, aunque haya realidades de las que tema razonar. Una de ellas sin duda la de vacío.
Es curioso que ese miedo haya sido alimentado ancestralmente como lugar en el que se asentaban dioses, del que proveníamos y al que nos aproximamos irremediablemente durante el transcurso de nuestras vidas. Aunque en civilizaciones como la china este tema se ha tratado más desde un punto de vista intuitivo que racional. Para ellos existían dos términos a diferenciar: Uno de ellos la Nada y otro el Vacío. Siendo el vacío el lugar por el que se mueven los alientos vitales. Como vemos términos cargados también de un sentido religioso.
Por otro lado si hacemos una reflexión puramente lógica, podríamos pensar en la nada como una entelequia, o sea algo existente solamente en la mente humana, porque realmente no existe algún sitio en el que exista la nada. Ni tan siquiera en el espacio exterior, en tal caso sí el vacío.
Tras este corto recorrido en las ideas de vacío y nada, quisiera hacerme eco de las interesantes y sabias palabras del maestro Mássimo Bandera sobre la idea de vacío aplicadas al Bonsái:
“La experiencia estética se convierte en una emoción íntima y profunda, no sólo agradable, no sólo artística, sino también espiritual. Las asimetrías dan un corte muy particular, insólito, pero que saben acoger a uno de los grandes secretos de la naturaleza, una de sus verdades más íntimas: la belleza de la asimetría, deja espacios vacíos y libera una gran energía de movimiento. Como en un recorrido del espíritu no queda nada superfluo, pero sólo lo que es realmente natural; del vacío el "todo" y la "nada." La verdadera belleza y la verdadera tipicidad, lo que significa principalmente y especifica es el "vacío",… un bonsái está vacío cuando le falta el sujeto que tiene que representar, pero significa vacío de determinaciones y de identificaciones por lo tanto la realidad absoluta. En efecto todo lo que es determinado y calificado tiene una existencia relativa y no absoluta. He aquí el sentido de mi bonsái: la realidad absoluta está vacía de cada forma determinada y en cuanto tal limitado y condicionada. El observador de las imágenes puede alcanzar así la realidad absoluta de la naturaleza vaciando la mente de cada idea preconcebida, de cada pensamiento. El vacío es la esencia profunda de la imagen. Su experiencia estética .Su belleza.”

Cuando habla el maestro, solo queda tiempo para el silencio y la reflexión: En el vacío afloran pensamientos. Ya no es vacío, El kohan empieza a tener un sentido: Me hace pensar.



lunes, 17 de septiembre de 2007

Tranquilidad estética en el Bonsái.


Durante el proceso de diseño de un bonsái, utilizamos varias técnicas con las que intentamos dar una proyección de nuestro sentido de árbol ideal, estas deben estar enmarcadas dentro de las normas necesarias para que podamos considerarlo bonsái.
Una de ellas, y en muchos casos olvidada, la idea de paz, tranquilidad, serenidad. No debemos olvidar que para que nuestro proyecto se ajuste a esta imagen de bonsái debe cumplir unas normas básicas, y no solo de diseño. En muchos casos estas se nos hacen imposibles, primero por la calidad del material con el que trabajamos, pero también en otras ocasiones por desconocimiento.
Cuando hablamos de paz o tranquilidad, no solo lo hacemos de su vertiente estética, sino también de la metafísica. Ya que ambas deben ser inseparables. Digamos que la parte metafísica dota a la física de credibilidad.
A la tranquilidad estética llegamos por el equilibrio. Sentido importante en el ser humano, ya que nos ubica en el plano de lo predecible y estable.
Es uno de los primeros elementos que apreciamos cuando observamos un objeto. Sin este sentido se nos hace difícil la observación del resto de la composición. Originariamente el bonsái era objeto dedicado a la meditación, con lo que la falta a esta norma hacia complicado este fin .
Podemos distinguir dos tipos de equilíbrio: el formal y el informal.
Por equilibrio formal hablamos del que, dividiendo en dos la imagen, encontramos masas iguales o muy parecidas en ambos lados.
En el Informal encontramos masas desiguales en ambas partes, aunque por alguna razón de tipo racional, igualamos esa diferencia.
En el caso del bonsái, ente otras cosas por la asimetría, el vacío o la pieza cerámica, necesitamos la unión de ambas para llegar a ese equilibrio.
El equilibrio formal entra en menos proporción a la vez que se va inclinando el estilo de formación, siendo el estilo más informal el de cascada.
La posición de desequilibrio se corrige bastante, en muchos casos con el lugar de plantado.
La expresión “Metafísica” nos lleva al significado de las cosas, a lo que realmente esconden en su interior, es el resultado de un uso crítico de la razón. Como bien define la expresión griega está más allá del aspecto físico, de las apariencias.
Como expuse al principio solo el factor físico no crea la tranquilidad, ya que existen factores sutiles de carácter interno que pueden variar el sentimiento de cada uno al observar una obra de arte.
Uno de estos factores es la educación religiosa. En occidente se ha correlacionado la idea de sufrimiento a la de paz. Esta translación es el resultado de visualizar la redención en la muerte, así heroizamos en su momento el hecho del sacrificio de la muerte del Mesías en la cruz y su visión como algo normal. Este embrutecimiento e idealización de la muerte proporciona quizás demasiada intranquilidad metafísica.
Otro factor a destacar puede ser la utilización de ciertos materiales que han sido fundamentales para el desarrollo artístico en Occidente. Hablo de la piedra… el mármol.
Para nosotros el color marmóreo y su tallado son signos de calidad artística sin ningún paliativo. Su translación al bonsái puede ser peligroso, ya que su excesivo uso puede restar Naturalidad.
En Oriente, donde se carece de esta correlación, prima otro factor: La Naturaleza. A través de ella llegamos al bonsái como obra Natural, en la que no se deben sobrepasar ciertos limites. Se adecua estéticamente la edad vegetal a la Natural. No se realizan actuaciones que se salgan de la lógica Natural, ni se abusan de recursos artísticos.
Estos factores metafísicos, a mi modesto entender, pueden llegar a ser algunos de los factores de diferencia entre Oriente y Occidente. Una seña de identidad de artistas que realizan bonsái con un sentido innato de la muerte y su correlación, que además como occidentales hacen uso de sus recursos artísticos.